Cada año, desde diciembre hasta abril, miles de ballenas jorobadas vienen a nuestras aguas cálidas para aparearse.

Su recorrido de cientos de kilómetros desde Groenlandia, Canadá y otros países nórdicos nos premian con un espectáculo que atrae a cientos de turistas cada año.
Actividades como éstas son las que dejamos pasar por alto, a veces no entendemos por qué cientos de extranjeros visitan nuestra tierra para observar estos gigantes marinos.
Pero para nosotros fue más que un placer vivir la experiencia y transmitirla a ustedes a través de sus televisores.

La bahía de Samaná es uno de los mejores lugares del mundo para el avistaje de ballenas jorobadas. Sus aguas calmadas y su perfecto clima hacen que esta excursión sea una de las más realizadas de la región.
Además de servir de sustento a cientos de familias de la zona, también ha incentivado la protección de sus aguas.

Ya contándoles un poco de nuestra experiencia como equipo, nos lanzamos a la bahía en un bote desde una comunidad cercana al pueblo de Samaná. Cinco horas en la búsqueda de nuestro gigante amigable, hasta toparnos de frente con una bestia de 40 toneladas que nos saludaba con su enorme cola.
Usualmente la excursión tarda menos de 60 minutos (parece que no fue nuestro día de suerte) pero cada segundo forma parte de una experiencia inolvidable.
Poder observar este animal inmenso saltar, respirar y nadar nos traslada a la primera fila de un documental de ciencias. Algo que estoy seguro nunca olvidarán.

Luego de nuestro acercamiento al mundo marino, pensamos que era necesario llevarlos a una de nuestras playas favoritas.|
En la bahía de Samaná existe una pequeña isla de un kilómetro cuadrado, rodeada de suave arena blanca y aguas cálidas. Cayo Levantado, un paraíso a 15 minutos del pueblo de Samaná.

Esta isla cuenta con restaurantes de playa, bares, un parque acuático y hasta un hotel de lujo. El acceso al público general es permitido en la mitad de la isla, donde se puede disfrutar de un delicioso almuerzo típico y de la costa de ensueño. Una vez allí, tomar el sol disfrutando de la brisa caribeña te hace sentir como dueño del mundo.

Al volver a tierra decidimos tomar carretera hasta Las Terrenas, hacer un recorrido en “4-wheel” para no dejar atrás la belleza de la comunidad turística más visitada.
Aquí fue el cierre triunfal donde pudimos respirar del ajetreo de nuestro viaje, tomar fotos de los cocoteros y de los turistas en la playa.
En esta ocasión creo que no necesito motivar a nadie, atrévete a descubrir lo que el destino Samaná te ofrece, desde actividades acuáticas, observación de animales, deportes extremos, la dulce tranquilidad de sus playas y sus hermosos paisajes.

Como les conté anteriormente es un paraíso más de nuestra tierra hermosa.


Gary De Arriba

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